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Conozca la historia de la medición de temperatura.

Consulta la cronología del origen de la medición y sus inventos, como los termopares y los termómetros de resistencia.

La percepción del calor y el frío siempre ha acompañado la experiencia humana. Sin embargo, transformar estas sensaciones en valores mensurables ha sido un desafío que abarca siglos. Pero ¿quién inventó la medición de la temperatura y cómo es posible medirla tal como la conocemos hoy?

¿Cuál es el origen de la medición de la temperatura?

Bueno, no existen registros oficiales de los métodos utilizados por civilizaciones antiguas, como la griega o la china, para medir la temperatura de forma estandarizada. Por lo tanto, la historia de la medición térmica suele asociarse con el Renacimiento, cuando surgieron los primeros instrumentos capaces de indicar las variaciones de calor.

El calor puede entenderse como la energía presente en un cuerpo o material. A mayor energía, mayor temperatura. A diferencia de magnitudes como la masa y la longitud, la temperatura no podía medirse directamente. Los primeros métodos observaban los efectos del calor en líquidos, gases o metales y, a partir de estos cambios, estimaban los valores térmicos.

Otro obstáculo fue la creación de escalas fiables. En 1664, el científico inglés Robert Hooke sugirió el punto de congelación del agua como referencia inicial. Poco después, el astrónomo danés Ole Rømer propuso el uso de dos puntos fijos: el punto de congelación y el punto de ebullición del agua. Este enfoque permitió establecer rangos de temperatura y dio origen a las primeras escalas calibradas.

A principios del siglo XVIII, Rømer presentó su propio sistema de medición. Casi al mismo tiempo, Isaac Newton desarrolló una escala basada en el punto de congelación del agua y en los puntos obtenidos a partir de la fusión de metales. Aunque diferentes entre sí, estas propuestas contribuyeron a consolidar la idea de que la temperatura debía expresarse mediante valores comparables.

¿Qué es la temperatura y cómo se mide?

La temperatura es una magnitud física que indica el nivel de energía térmica de un cuerpo. También expresa la dirección del flujo de calor, que siempre ocurre del cuerpo más caliente al más frío. En el Sistema Internacional de Unidades, la temperatura se mide en kelvin (K). El cero absoluto, equivalente a -273,15 °C, representa el punto en el que la actividad molecular es mínima.

En la escala Celsius, 0 °C corresponde al punto de congelación del agua y 100 °C a su punto de ebullición, considerando la presión atmosférica a nivel del mar. La escala Fahrenheit utiliza los mismos puntos de referencia, definidos como 32 °C y 212 °C. Ambas escalas se intersecan en -40 °C.

La presión atmosférica influye en el comportamiento del agua. Por lo tanto, las mediciones de referencia consideran condiciones atmosféricas estandarizadas. Estos criterios fueron esenciales para poder comparar la temperatura en diferentes lugares y contextos.

Mediciones relativas iniciales

Hasta el siglo XVII, los instrumentos disponibles no proporcionaban valores exactos de temperatura. Solo indicaban si algo estaba más caliente o más frío que otro objeto.

Alrededor del año 250 a. C., el ingeniero griego Filón de Bizancio desarrolló un dispositivo en el que el aire caliente se expandía e impulsaba agua a través de un tubo. Al bajar la temperatura, el líquido regresaba al recipiente. El movimiento del agua indicaba variaciones térmicas, pero sin valores numéricos.

En el siglo I d. C., Herón de Alejandría creó un mecanismo similar, conocido como termoscopio. Este también se basaba en la expansión y contracción del aire o el agua. Cien años después, el médico Galeno añadió una escala que indicaba calor, frío y neutro. Aun así, no existía una estandarización.

Estos instrumentos permitían observar los cambios de temperatura, pero no permitían realizar mediciones precisas. La falta de calibración limitó su uso científico.

A finales del siglo XVI, los científicos europeos dieron nuevos pasos en sus intentos de medir la temperatura. Entre ellos se encontraban Galileo Galilei, Santorio Santorio, Robert Fludd y Cornelius Drebbel. Desarrollaron versiones más refinadas del termoscopio, utilizando bulbos de vidrio conectados a tubos sumergidos en agua coloreada.

A medida que la temperatura subía, el aire dentro del bulbo se expandía y el nivel de agua en el tubo variaba. Aunque indicaba variaciones de temperatura, el instrumento seguía estando influenciado por la presión atmosférica. Esto impedía obtener valores fiables.

A pesar de estas limitaciones, el termoscopio ayudó a solidificar la idea de que la temperatura podía observarse sistemáticamente, allanando el camino para el desarrollo de termómetros calibrados.

¿Quién inventó las escalas de temperatura?

A principios del siglo XVIII, Ole Rømer creó la primera escala de temperatura calibrada, basada en los puntos de congelación y ebullición del agua. Poco después, Isaac Newton propuso su propia escala, utilizando referencias térmicas de los metales.

El avance decisivo se produjo cuando los científicos comenzaron a utilizar líquidos en recipientes sellados, reduciendo así la interferencia de la presión del aire. En 1654, Fernando II de Médici construyó un termómetro con alcohol. Posteriormente, en 1709, Daniel Gabriel Fahrenheit presentó un modelo con mercurio, más estable y preciso.

La escala Fahrenheit definió 32 como el punto de congelación del agua y 212 como su punto de ebullición. Esta estandarización permitió mediciones más consistentes y expandió el uso de termómetros en campos como la medicina y la meteorología.

En 1742, el científico sueco Anders Celsius propuso una nueva escala. Inicialmente, definió 0 °C como el punto de ebullición y 100 °C como el punto de congelación. Posteriormente, la escala se invirtió para ser más intuitiva, hasta llegar a su formato actual.

Pirómetro para mediciones de alta temperatura

En el siglo XVIII, el alfarero inglés Josiah Wedgwood creó un pirómetro mecánico para medir la temperatura de los hornos. El equipo se basaba en la expansión de los materiales al exponerlos al calor.

A lo largo del siglo XIX surgieron otros modelos más sofisticados. Utilizaban barras metálicas que se expandían al calentarse, moviendo agujas sobre escalas graduadas. Estos dispositivos permitían realizar mediciones en entornos donde los termómetros convencionales no soportaban la presión.

El pirómetro se ha convertido en una herramienta importante en la industria, especialmente en procesos que involucran altas temperaturas, como la producción de cerámica y metales.

Medición de temperatura con termopar.

En 1821, el físico Thomas Seebeck Observó que al unir dos metales diferentes se generaba una corriente eléctrica al calentarse uno de los extremos. Este fenómeno se conoció como el efecto Seebeck.

El descubrimiento condujo a la creación de termopares, sensores que convierten las variaciones de temperatura en señales eléctricas. termopar Se utilizó ampliamente en la industria debido a su durabilidad y capacidad para operar en rangos de altas temperaturas.

Este tipo de sensor todavía es común en hornos, motores y sistemas de control térmico.

RTD y resistencia eléctrica

En la segunda mitad del siglo XIX, Carl Wilhelm Siemens demostró que la resistencia eléctrica de ciertos metales variaba con la temperatura. Con base en esta observación, se crearon los siguientes: RTD (Detectores de temperatura de resistencia), generalmente fabricados en platino.

En 1885, Hugh Longbourne Callendar mejoró el diseño, haciéndolo más fiable y viable para uso comercial. Los RTD ofrecen lecturas estables y se utilizan en aplicaciones que requieren mayor precisión.

A diferencia de los termopares, estos sensores requieren una fuente de alimentación externa y tienen sistemas de medición más complejos.

Detectores de temperatura de resistencia y semiconductores

As Detectores de temperatura de resistencia (RTD) Son sensores fabricados con óxidos metálicos que modifican su resistencia eléctrica en función de la temperatura. Surgieron como una alternativa compacta y eficiente para mediciones térmicas.

Con una resistencia típica de unos 2000 ohmios a 25 °C, los termistores se utilizan en equipos electrónicos, sistemas de control y electrodomésticos. Su principal ventaja es su sensibilidad a pequeñas variaciones de temperatura.

Medición infrarroja

La radiación infrarroja fue descubierta por William Herschel a principios del siglo XIX. Sin embargo, no fue hasta 1931 que aparecieron los primeros termómetros capaces de medir la temperatura sin contacto con ella.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la tecnología avanzó por razones militares. En la década de 1960, el médico Theodore Benzinger desarrolló un pirómetro portátil para uso médico, que facilitaba mediciones rápidas y seguras.

Hoy en día, los termómetros infrarrojos son comunes en inspecciones industriales, aeropuertos, hospitales y entornos domésticos.

Cámaras térmicas y termografía

A diferencia de los pirómetros puntuales, las cámaras térmicas permiten visualizar la distribución de la temperatura en toda una superficie. El físico Kálmán Tihanyi comenzó a desarrollar esta tecnología en la década de 1920.

Diseñadas inicialmente para uso militar, estas cámaras se han empleado desde entonces en campos como la ingeniería, la medicina y la seguridad. Gracias a los avances en sensores y procesamiento digital, estos equipos se han vuelto más accesibles.

Actualmente, la termografía se utiliza para identificar fallas en máquinas, detectar fugas térmicas y ayudar en operaciones de rescate.

Concepto de cero absoluto

En el siglo XIX, científicos como Gay-Lussac estudiaron el comportamiento de los gases a diferentes temperaturas. Observaron que el volumen aumentaba proporcionalmente al calentamiento.

Estos estudios condujeron al concepto de cero absoluto, el punto en el que prácticamente cesa el movimiento molecular. Este valor se fijó en -273,15 °C y se convirtió en la base de la escala Kelvin.

Hoy en día, los sensores de temperatura forman parte de sistemas de adquisición de datos, equipos médicos, industrias y electrodomésticos. El acondicionamiento de señales permite convertir la información térmica en datos digitales, lo que facilita el análisis y el control automáticos.

Las cámaras infrarrojas, los termopares, los RTD y los termistores se siguen utilizando según la aplicación. Cada tecnología satisface necesidades específicas, ya sea en entornos extremos o en mediciones de alta precisión.

La medición de la temperatura, que comenzó con instrumentos rudimentarios, es ahora un elemento esencial de la vida moderna, que influye en todo, desde la salud hasta la producción industrial.

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Anny Malagolini

Anny Malagolini es periodista, escritora y especialista en SEO con amplia experiencia en la producción de contenido web estratégico.

Funcionamiento y aplicación de los termopares